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Mié, May

ELECCIONES
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La actitud es la forma o el modo que tenemos de afrontar una realidad o una situación determinadas. Es decir, el ángulo desde el que enfocamos un suceso. Curiosamente, solemos hacerlo siempre de la misma forma, aunque las situaciones en las que nos encontremos sean diferentes. A veces ocurre que se repiten los mismos patrones y conductas durante el transcurso de los años.

Según Javier Vergara, psicólogo, “a cada momento hacemos pequeñas elecciones, a veces sin ser conscientes de ellas. Sin embargo, seamos conscientes o no de las mismas, esas pequeñas elecciones van a marcar un rumbo que puede determinar nuestra vida”. Por tanto, Vergara indica que es “importante” tomar consciencia de esas pequeñas decisiones que tomamos en nuestra vida cotidiana porque “somos el resultado de las elecciones que tomamos en nuestro pasado”. Por este motivo, adoptar cada día “una buena actitud” es importantísimo.

El psicólogo hace referencia además a un conocido dicho popular que describe a la perfección el tema en cuestión: “tu actitud determina tu altitud”. La altitud en este caso hace referencia al “valor que proyectamos” cuando somos positivos no sólo de cara a los demás, sino también a nosotros mismos. Para ello es necesario saber quiénes somos y qué es lo que queremos. El paso siguiente sería luchar para conseguir nuestros objetivos. Es normal que se tenga “sensación de miedo” pero si miramos hacia adelante, Vergara asegura que nuestra “altitud” cambiará. Si tu actitud es “pobre”, tus acciones también lo serán.

Hablamos de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Una actitud poderosa va a marcar la diferencia. Como afirma Javier Vergara, “no somos responsables de la cara que tenemos, pero sí de la cara que ponemos”. Si adoptamos una actitud seria y nos quejamos de forma reiterada, obtendremos problemas y negatividad. Nuestra forma de ver la vida es incluso contagiosa. Somos seres grupales y por tanto nos influenciamos continuamente los unos a los otros. Por ello, es muy importante ser selectivo. Es decir, debemos elegir a las personas que nos rodean, desde quienes son nuestros amigos hasta cual va a ser nuestro trabajo pasando incluso por elegir quien va a ser nuestra pareja.

Un ejemplo de esas pequeñas decisiones cotidianas es la hora de acostarnos. “Hay personas que durante todo el día lamentan estar cansadas. Si decidieran simplemente irse a la cama un poco antes, afrontarían el día con mayor positividad”. La organización de nuestras actividades diarias puede llegar a ser una herramienta infalible para tener una actitud más positiva en nuestra vida. Los psicólogos denominan estas decisiones que se toman en el marco de la vida cotidiana como “el poder de las acciones pequeñas”. Las pequeñas decisiones pueden llegar a mostrar un equilibrio diferente. Siempre elegimos, continuamente lo hacemos. Por tanto y, en definitiva, al mal tiempo, buena cara.