22
Mié, May

ELECCIONES
Typography

El chantaje emocional puede llegar a ser una táctica infalible que se sirve de una herramienta letal: el terreno de los sentimientos y el vínculo afectivo entre quien lo ejerce y quien lo padece.

El chantaje emocional puede llegar a darse incluso durante el proceso educativo: de padres a hijos e incluso a la inversa, de hijos a padres. También se da con frecuencia en las relaciones de pareja. El “chantajeado” suele sentir que vive en una amenaza constante. Por otro lado, el “chantajista” se comporta como tal porque ha aprendido a conseguir sus objetivos a través del chantaje.

 Según Esther Martínez, coach, “el chantaje emocional es muy común, más de lo que pensamos. En muchos casos puede padecerse incluso desde la infancia”. La persona que ejerce el chantaje emocional se aprovecha de su autoridad y de su habilidad para manipular a las personas a su antojo. ¿Cómo llega a convertirse alguien en un chantajista? Según Martínez, por aprendizaje: “es lo que ha visto, lo que ha vivido”.

 ¿Cómo podemos saber si somos víctimas de un chantaje emocional? Hay señales inequívocas que pueden ayudarnos a identificar nuestra situación. En primer lugar, una víctima de chantaje emocional verá su autoestima mermada por días. Al perder autoestima, ganará inseguridad y perderá capacidad de decisión, por lo que le será difícil deshacerse del chantajista porque dudará de su propio criterio. Si creemos que éste puede ser nuestro caso, lo primero que debemos de plantearnos es si estamos o no actuando con libertad. Por lo general, cuando una persona se percata de que está sometido y quiere liberarse, el “chantajista” será rápido y volverá a ejercer su estrategia por lo general haciéndose pasar incluso por víctima.

“¿Cómo puedes hacerme esto a mí con todo lo que yo he hecho por ti?” es la frase típica del chantajista al chantajeado cuando intuye que su víctima puede alejarse y entonces va a dejar de obtener el beneficio que obtiene de ella. Cabe decir, además, que el que ejerce el chantaje no tiene necesariamente que hacerlo a conciencia. “A veces, es simplemente la manera en la que ha aprendido a vivir y a relacionarse con el mundo”, explica Esther Martínez que además añade que “existen diferentes tipos de chantaje” y recuerda que “el amor no tiene condiciones”. En definitiva, lo mejor cuando se está sufriendo este tipo de situación es acudir a un especialista.