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Lun, Oct

OPINION

La entrada de un nuevo año siempre trae consigo propósitos renovados e ilusiones intactas. Le ocurre a cada persona y prácticamente es extensible a cada situación o cosa de la vida. En el plano político, por supuesto que también es así. Este es el momento, junto con el final del 2017, de echar el cierre al ejercicio pasado y centrarse ya en el trabajo del 2018.

Hablamos de ayuntamientos, de diputaciones, de gobiernos autonómicos y nacionales. Toca sentar las bases y trabajar en lo que verá a la luz en este nuevo año. Si bien es cierto que gran parte de este trabajo ya se viene realizando meses atrás, es en enero cuando se pone en marcha la maquinaría de cada ente.

Por ello es importante que el ciudadano realice un papel de juez activo, que reclame y actúe en consonancia de lo que quiere. Estamos acostumbrados a estar en el lado pasivo de la situación pero para conseguir cosas, se necesita dar un paso al frente. Quizás ese deba ser el propósito de nuevo año para la ciudadanía.

Y todo ello, apoyado en los datos que asoman estos días de balance del 2017 de los diferentes estamentos, la mayor parte con resultado positivo para quién los ofrece, o negativo si están en el otro lado. Por ello, sólo queda ser prudentes con lo que se nos ofrece y desde ya, mirar a 2018 desde otra perspectiva sino se hacía antes. Es nuestro deber como ciudadano. Más que un propósito de nuevo año.