12
Mar, Dic


                 

OPINION

 No nos engañemos, no hay el más mínimo atisbo de duda en cuanto a que ayer se declaró la independencia en Cataluña. Se consumó el golpe extendiendo un halo de prorroga forzada, 40 segundos después. Para evitar un momento definitivo de consecuencias definitivas; había que seguir alargando el “proces”, toreando al estado, contentando a la CUP, agarrado a PODEMOS y Colau, y sentados en los escaños, dando un paso a medias, evitando el “155”. ¿Y del problema catalán qué? “Yo he venido a hablar de mi libro”, frase magistral del gran Francisco Umbral, sorprendido y harto de que se le preguntara por zarandajas, cuando lo importante era otra cosa bien distinta. 

No se pongan de perfil, no existe duda alguna,  cuando todos y cada uno de los diputados separatistas firmaron la declaración de independencia minutos más tarde. Tampoco existen dudas puesto que la ley de referéndun era muy clara, “una vez se oficializara el escrutinio del referéndum en la cámara, si este daba la mayoría al SI, quedaría oficialmente proclamada la independencia”  ¿Pero esto solventa el problema que hay en Cataluña?

 Un discurso magnífico con un trasfondo falso, una jugada que aparentemente no contentó a nadie en el primer acto, pero que posteriormente han ido todos digiriendo como necesaria, cada cual en su línea, moldeándola a sus propios intereses. La CUP y los “Jordis” dan un mes para la negociación, PSC y PODEMOS no dan por declarada la independencia, PP y C’s exigen el 155 y la convocatoria de elecciones.  ¿Pero y del problema que existe en Cataluña, qué?  - no de eso nada, mire usted, ahora estamos en otra cosa.

Los economistas cifran en 60.000 millones de euros el coste que la Generalitat  habría de afrontar como gasto corriente para el funcionamiento ordinario de la autonomía, esto es, nóminas, pensiones, sanidad, educación, justicia, seguridad, farmacias, suministros generales, etc;  sin contar con lo que costaría poner en marcha un estado nuevo. Puigdemónt  ha tenido que asistir boquiabierto al dramático revés de la huida de Banco Sabadell y Caixa Banc, y de las grandes compañías que han cambiado su sede social a Madrid, Valencia o Baleares.  ¿De dónde va a salir ahora la financiación del proces? El nuevo estado catalán no podría salir tampoco a los mercados con un bono calificado por las agencias de “rating”  como “basura”. Tampoco tiene articulado la recaudación general de impuestos, y se quedaría lógicamente sin la financiación del FLA y de la UE. ¿Y qué hay de lo mío?, no de lo suyo aún nada…

El tiempo muerto solicitado ayer, no es solo para negociar las condiciones con el estado español,  y evitar la aplicación del artículo 155,  sino para ganar tiempo, porque, hoy por hoy, “el gobierno catalán no está preparado” –Artur Mas –  para asumir la realidad que han propuesto.

Hay pocos caminos posibles, a Rajoy solo le queda aplicar el “155” o sentarse a esperar a que se “despellejen” los propios independentistas entre ellos mismos ;  que es lo que mejor se le da hacer al presidente, no hacer nada. Y miren ustedes esa dejadez dónde nos ha traído.

Si se aplica hoy la intervención de la autonomía por parte del Gobierno Central y se convocan elecciones, el problema va a seguir estando ahí. Más allá de la incomodidad de las protestas callejeras de la CUP y OC, el futuro de Cataluña estará ligado a la realidad de Cataluña. Si se celebran elecciones, entonces se sabrá si hay dos millones de separatistas o no, si gana C’S más PP o PSOE, ¿se podrá aguantar el clima de tensión en Cataluña? o todo se olvidará como se olvida todo en este país. ¿Y si ganan los soberanistas y separatistas? ¿Esa será la medida que marque la deriva del pueblo catalán?, su realidad marcará las elecciones  y su futuro, no los discursos ni la publicidad panfletaria en uno u otro sentido.

El problema catalán sigue estando ahí, hoy al igual que ayer y que mañana, mientras los gallos se pelean, la convivencia se hace más difícil cada día. Las elecciones es el único camino a seguir, porque aquí nadie está solucionando nada, solo se está sacando pecho a ver quien lo tiene más grande. Pero de la realidad nadie se preocupa, ni unos ni otros, unos por incomparecencia y otros por incongruencia.   Algo tiene el agua cuando la bendicen…el problema sigue ahí.