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Mié, Dic

A pesar de algunos autores,como  Paul Cartledge o Quinteros Barros, cuestionan la historia que presenta a Sócrates como mártir por causa de la lealtad vitalicia a sus ideas acerca de la ética, es lo cierto que la tradición ha tenido en el filósofo ateniense a un picador de garrocha y puya frente al estado de corrupción que hallaba en la sociedad en la que le tocó vivir. Si seguimos la versión del sofista Favorino de Arlés que nos aporta Diógenes Laercio, el tipo por el que se acusó a Sócrates fue el deque “quebranta las leyes, negando la existencia de los dioses que la ciudad tiene recibidos, e introduciendo otros nuevos; y obra contra las mismas leyes corrompiendo la juventud. La pena debida es la muerte”.

Al decir de muchos, ni el pensamiento ordinario, gestado en la estrecha mente con anteojeras  del hombre corriente, procesado entre el omnipresente "runrún" de la mente de mono loco (rumiación del pensamiento), y,el ruido de las contiendas del mundo exterior;  como tampoco el saber que proviene de los sentidos o la maquinaria de la razón; y menos aún, el capital cultural acumulado, pueden alcanzar el sabroso conocimiento completo, último y actual del ser y de la realidad de cualquier género que  captura el particular fondo de conciencia en cualquiera de sus manifestaciones alteradas,extra-sensoriales, metafísicas o paranormales (sugestión, hipnosis, intuición, videncia, éxtasis, sueños, ...)

Que duda cabe que Dios, con ocasión de Génesis 1:26,  extendió la mano al hombre diciéndole: “Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra, sojuzgadla y sometedla”. Y la creatura,preñada de  ignorancia y cegada por el egoísmo, no solo saqueó la extremidaddel Creador, sino que dominó sobre el  brazo divino, estando por ver si no aspira a amojonar las lindesdel cielo para instalar no sabemos que clase de explotación o factoría, anticipándose a las tentaciones “okupas” del demonio.

En la obra “Kairos: exploraciones ocasionales en torno a tiempo y destiempo”, el filósofo  kairologista alemán, Manfred Kerkhoff, se pregunta por el  modo tan fascinante con que Pedro Pablo Rubens pintaría  a la bella diosa Oportunidad (Kairos) próxima al anciano dios Cronos, de tal suerte que ambas figuras se confunden mostrando, indiferenciadamente, a la joven con los atributos del viejo; y viceversa; mérito con el que expresaba  la polisemia de los griegos respecto del tiempo conceptual, acudiendo a la noción de cronos para la magnitud física, la que fragmentándose puede medirse en su linealidad, más aún en la “sociedad líquida” de Zygmunt Bauman; y aludiendo al kairos para designar los instantes existenciales de ocasiones únicas, fugaces o excepcionales.

En la Reina Valera de finales del siglo XVI, derivada de la Biblia de Oso, magnífica traducción del monje jerónimo español, Casiodoro de Reina (1520-1594), se proclama que Jesús “pasaba por las ciudades y aldeas, enseñando, y caminando a Jerusalén.Y le dijo uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”, (Lucas 13, 22-25). “Al oír esto, los discípulos estaban llenos de asombro, y decían: Entonces, ¿quién podrá salvarse?”, (Mateo 19:25).  Desde allá, son muchos los apologetas y teólogos que han echado quinielas para el sorteo de la salvación, sin  quese sepa a ciencia ciertaacerca del resultado ni la fecha de celebración.

Volvemos a las andadas, si alguien creía que con un nuevo estatut o una mejor financiación iba a cambiar la realidad independentista de Cataluña, es que se había tomado una dosis demasiado elevada de autoconsuelo, pensando que este gobierno haría magia política y el problema se acabaría en un plis. Los medios afines a Sánchez se han afanado en los últimos meses en poner contra las cuerdas al independentismo catalán, argumentando que estaban acabados y sin hoja de ruta. El gobierno viene especulando con la estrategia que "lo que viene siempre será peor, si hay elecciones". Es decir, confiándose en que los independentistas apoyarán sus presupuestos, buenos, los heredados de Rajoy, porque si no lo hacen vamos a ir a elecciones generales, y ahí es posible, que el "tanden PP - C's" salga victorioso y les retorne al 155. 

Visto este nuevo 1 de octubre, nos damos cuenta que el independentismo necesita, para retro-alimentarse, el peor de los escenarios posibles. No quieren un nuevo estatut, no quieren más dinero, quieren conflicto en las calles, confrontación en el parlament, ruido e imágenes de injusticia social proyectada al resto del mundo. 

El diputado de ERC, el "tal" Rufián, pese a ser un personaje irrisorio, apuntó en esta ocasión, con un acierto considerable, que hacer un referendun ahora podría tener más sentido para el estado español, que no hacerlo dentro de 10 o 15 años, cuando se coseche la educación independentista de todos estos 25 años de colegios manipulados contra la represión del estado español. Puede estar en lo cierto, puede que el conflicto vaya a peor en los próximos años, puede que el paciente esté en un estado tan sumamente grave, que o se mete el visturí para operar a corazón abierto, un 155 severo y consecuente con la realidad, o se darán los pasos suficientes para que Cataluña salga de España. El conflicto es real, y crece cada día, no está acabado, ni solucionado, es un coche en llamas cargado de combustible, y nadie le va a decir a aquellos catalanes que se les prometió una nueva república independiente, que era simplemente una pantomima política para obtener mejores condiciones de financiación con el Gobierno Central. Nadie se lo va a explicar y no van a escuchar a nadie.

 

    

En el lejano tiempo de los cuentos, cierto día primaveral, por la verada circundante del prado de todos los cuentos, caminabaun vivaracho ciempiés que habiendo sido oteado por una rana chismosa, le aguardaba pacientemente al borde de la trayectoria andariega del miriápodo hasta que el batracio lo tuvo enfrente, instante en que la segunda, en actitud aduladoramente insidiosa le espetó al primero: “Son armoniosos pero complicados tus andares, tengo interés en que me orientes acerca de la distancias, grados de ángulos y sucesiva posición de las patas tercera y cuarta de tú derecha en conjunción con las respectivas extremidades de la hilera izquierda”. El ciempiés, sintiéndose ufano por la interpelación del lisonjero anfibio, se dispuso a reflexionar para seguidamente responder, pero le sucedió que no pudo inferir explicación alguna debido a la paralización, vacilaciones y sopor que le provocaba tener que dar cuentas detalladas de una actividad automatizada a fuerza de infinidad de actos repetitivos.

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