16
Vie, Nov

SIERRA

El Grupo de Montaña y Marcha Nórdica Trepamundo de Santa Ana la Real ha participado en una extraordinaria expedición que ha tenido como objetivo la subida al Kilimanjaro, el pico más alto de África con 5.890 metros de altitud. Concretamente, José Antonio Ramos, ha sido el encargado de representar al grupo en esta aventura de la que han formado parte cinco personas, pero que solo dos han conseguido completar, entre los que se encuentra el deportista del municipio serrano.

El inicio de la expedición tuvo lugar el pasado 6 de agosto y contó con un total de seis etapas en las que a pesar de la dureza pudieron disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor. Como explica el propio José Antonio Ramos, las dos primeras etapas, de 11 y 6 kilómetros respectivamente y con un desnivel de 1.200 y 835 metros transcurrieron por un entorno de bosque tropical, aunque la segunda ruta fue tornando a un bosque más abierto con pasos más montañeros que permitieron comenzar a disfrutar.

En la tercera etapa hubo que subir 800 metros de desnivel hasta una zona conocida como Lava Tower, punto con 4.630 metros, para descender unos 700 metros y dormir a una altitud más cómoda con el objetivo de que el cuerpo se vaya adaptando a la altura. Uno de los aspectos destacados por Ramos, es la actitud siempre positiva de los guías locales que los acompañaron durante el recorrido, como explica “a pesar de la altitud, las duras pendientes, los pesados petates, no hacen mella en sus sonrisas, nos siguen animando ellos a nosotros como si para ellos llegar hasta aquí no supusiese ningún mérito”.

La etapa número cuatro tiene un plus más de dureza, definida por Jose Antonio Ramos, como “rompepiernas”, por el gran número de subidas y bajadas con las que cuenta en una ruta de casi 8 kilómetros.

Por su parte, la quita etapa fue nocturna y destacó por las bajas temperaturas registradas durante el trayecto y la dureza de la subida, pero que tuvo como recompensa la llegada al Monte Kilimanjaro y a la primera cumbre, para después acometer la última subida por un impresionante glacial hasta el UhuroPeak. En esa misma etapa se inicia la bajada que se completa en la sexta etapa, volviendo al punto de partida, esta vez “con la satisfacción de haber dado la talla y haber disfrutado de esta aventura”, asegura Ramos.