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Lun, Abr

CARA A CARA

Cristina Martincano es psicóloga en el Centro de Información a la Mujer (CIM) de Cortegana y en esta entrevista aporta consejos para poder cumplir los tradicionales propósitos y objetivos del nuevo año.

¿Cuáles con los propósitos más frecuentes que nos planteamos al comienzo de año?

Son siempre los más conocidos y consisten en dejar de fumar, bajar de peso, volver a retomar estudios, encontrar trabajo, ahorrar dinero o pasar más tiempo con la familia.

¿Por qué lo hacemos en esta época del año y no en otra?

Porque los vemos a largo plazo, visualizamos un año que empieza y consideramos que hay mucho tiempo por delante para hacerlo. Eso nos motiva para hacerlo y vemos más asequible retomar aquello que tenemos pendiente.

¿Ya deberían estar en práctica?

El que lo hayamos ya puesto en práctica tiene su lado bueno si hemos tomado conciencia de por qué hemos tomado ese hábito. Si no hemos tomado conciencia y lo estamos retrasando quizá ya nos estamos poniendo excusas.

¿Solemos lograr los resultados esperados?

Todos queremos cumplir algo o cambiar hábitos que están instaurados y necesitamos tiempo para cambiarlo. En la mayoría de los casos nos proponemos grandes metas que no son realistas. Nos tenemos que proponer metas cortas que sean objetivos a corto plazo, que nos permitan ver los resultados y la motivación vaya creciendo. Hay que hacer un plan de acción  para ver que día a día conseguimos pequeños logros.

¿De lo contrario surge la frustración?

Al proponernos grandes cosas que sabemos que no vamos a cumplir pensamos que no tenemos voluntad ni autocontrol de manera que la autoestima se viene abajo. Son emociones negativas que se suman al estrés de la sociedad que nos empuja a hacer siempre más.

¿Qué consejos podemos seguir para conseguir lo propuesto?

Empezar con un único propósito. Escribirlo y tener una libreta de anotaciones donde ese objetivo se vaya masticando también ayuda. Eso ayuda a tomar conciencia y nos implica más en la meta. Cuando nos proponemos algo estamos en plena motivación y eso hay que mantenerlo. También hay que tener en cuenta que muchos propósitos vienen condicionados con la presión social y muy pocos tienen que ver con el crecimiento y la satisfacción personal.