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Vie, Nov


                           

CARA A CARA

Sergio Rodríguez es técnico de operaciones del Centro de Defensa Forestal de Galaroza y en esta entrevista analiza el trabajo desarrollado por el Plan Infoca en la provincia de Huelva.

¿Qué balance deja esta temporada para el Infoca?

Ha sido una temporada muy difícil y complicada, sobre todo para la provincia de Huelva, donde se han quemado unas 14.000 hectáreas, lo que representa el 90% del total de Andalucía. Hemos tenido tres grandes incendios que han quemado casi ese número de hectáreas.

¿Habéis actuado solo en los incendios de la provincia?

El plan Infoca es un plan regional y actúa allí donde haga falta y no hay límites de territorios. Este año han venido muchos compañeros de otras provincias a colaborar y nosotros podemos actuar también fuera de la comunidad, como también se ha dado el caso. Hemos colaborado con nuestros vecinos portugueses que han tenido también un año muy duro.

¿Cuáles son las causas más comunes de los incendios?

 Pueden ser accidentales o por negligencias y luego está la intencionalidad. La investigación depende de la Brigada de incendios forestales, que hace una labor muy exhaustiva. Pero más allá de saber las causas, nosotros valoramos por qué los incendios ahora se hacen tan grandes y superan la velocidad de trabajo nuestro.

¿Y a qué se debe?

La primera causa es la climatológica. Empezamos el año con muy poca precipitación y seguimos igual en noviembre. Eso hace que la vegetación se deshidrate y esté debilitada, siendo mucho más vulnerable para un incendio, está más disponible para arder. A eso se une que hemos tenido olas de calor ya en el mes de junio superando los 40 grados. Si a eso añadimos que estamos en zona con mucha masa forestal, hace que se provoque un gran incendio.

¿Cómo se actúa en esos casos?

En el caso de Moguer, por ejemplo, en dos o tres horas ya tenía una envergadura tremenda. Y no solo influyó la temperatura sino que el viento empujó el fuego. Además también se inició de noche cuando los medios aéreos no pueden trabajar. Ante una situación así lo prioritario es la protección de las personas y los bienes. Es igual o más importante que acabar con el fuego. Y eso lo positivo del balance. La gente ha trabajado en condiciones muy extremas pero no se ha producido ningún accidente y eso es un éxito.

¿Cómo se vivió el incendio de Moguer?

Lo vivimos con mucha entrega y mucha dureza, supuso un esfuerzo superior, trabajar muchas horas. Fue difícil de afrontar pero se hizo un buen trabajo que hay que poner en valor, porque se hizo en condiciones durísimas.

En el de El Campillo y Riotinto hubo que evacuar a parte de la población…

Fue complicado debido a las condiciones atmosféricas y la vegetación y la prioridad se centró en la población de El Campillo. No hubo que lamentar daños personales.

Otro incendio importante fue el de La Granada de Riotinto y Zufre…

Fue al final de campaña cuando la vegetación está aun peor que al comienzo. Fue además intencionado. Se inicia a las cuatro de la tarde, una hora de máximo calor y viento. Coincidió que algunos medios nuestros estaban operando en Sevilla en ese momento. Desde el principio era grande y nos ha llegado al alma por el valor ecológico que se ha perdido. No encontramos explicación a los incendios intencionados. Ni siquiera quien lo hace es consciente del daño que puede ocasionar, provocando incluso víctimas mortales. Al final son casos puntuales, el problema es que hacen mucho daño y confiamos en que les caiga el peso de la justicia.

¿En qué consiste ahora el trabajo que realizáis?

Continuamos atendiendo emergencias por incendios que puedan surgir y hacemos trabajos e de mantenimiento de cortafuegos y labores preventivas en los montes públicos de la provincia. También hay un trabajo muy importante previo de formación teórica, de entrenamiento, de  preparación física para poder trabajar en esas condiciones extremas. Cuando acabamos la labor en el incendio analizamos cómo se ha actuado y nos preparamos para el siguiente. Nos formamos en cuestiones de seguridad, maniobras de protección, primeros auxilios, evacuación de heridos. En invierno atendemos otro tipo de emergencias como inundaciones, limpieza de barrancos, arboles que caen por los temporales…

¿Con qué medios cuenta la provincia?

En la provincia de Huelva hay tres Centros de Defensa Forestal: Galaroza, Valverde del Camino y Almonte. Cada uno tiene once retenes, seis vehículos contraincendios y uno nodriza y un helicóptero.

¿Ha sido suficiente el trabajo de prevención que se ha hecho este año?

El 90% del trabajo en invierno está encaminado a mejorar los montes, pero es verdad que la superficie forestal es muy grande y no tenemos la capacidad de actuar en todas las superficies. Desde ahora hasta mayo nos centramos en esas labores. Pero los montes tienen cada vez más cantidad de combustible, también por el abandono rural y por eso los incendios son más difíciles de controlar.

¿Qué importancia tiene la concienciación?

Es parte también del trabajo que se hace en invierno. Hay personal que se dedica en exclusiva a la prevención social con reuniones con ayuntamientos, asociaciones, particulares. Se informa de toda la normativa que se debe cumplir, también se imparten charlas en los colegios para concienciar a los más pequeños

¿Qué expectativas hay para los próximos meses?

Las expectativas en cuanto a condiciones climáticas no son muy favorables. El cambio climático es una realidad y es importante seguir trabajando en las masas forestales y el abandono rural, ya que mientras lo tengamos el riesgo de tener un gran incendio siempre estará ahí.