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Vie, Nov


                           

CARA A CARA

El ex portavoz del Grupo Municipal del PP en el Ayuntamiento de Almonte, José Antonio Domínguez, analiza lo ocurrido estos días en los que siete de los ocho ediles populares han dimitido. Para el que fuera alcalde en la pasada legislatura el máximo responsable es Manuel Andrés González.

¿Qué ha motivado que siete de los ochos concejales del grupo municipal del PP en Almonte hayan presentado su dimisión?

Obviamente, no son motivos personales, sino que se circunscriben al ámbito político, concretamente a las pésimas relaciones entre el grupo municipal y la dirección local y provincial del partido. Son diferencias insalvables que han impedido mantener cualquier tipo de acuerdo. La gota que colmó el vaso fueron las elecciones locales que se hicieron con falta de transparencia, una ausencia total del procedimiento y el cumplimiento del reglamento y la normativa, una vulneración flagrante de los derechos fundamentales de los afiliados y una clara intención de intentar controlar el partido local por parte de la dirección provincial de cara a las próximas elecciones.

¿Cuándo comienzan a deteriorarse las relaciones con la dirección del partido?

Desde hace año y medio. Ahí empezamos a notar y a tener problemas con la dirección provincial en todo lo que afecta a Almonte.

¿Intentasteis en algún momento reconducir la situación?

Sí y no hemos obtenido ninguna respuesta. Entendemos que la estrategia de la dirección provincial era ésta para forzar la salida del grupo municipal, controlando así tanto el partido local como su representación municipal. Es una estrategia marcada desde hace tiempo por la dirección del partido que se ha traducido en ninguneo a los concejales y choques constantes. Además sabemos que no somos el único municipio que tiene diferencias con la dirección del partido.

¿En qué consiste esa forma de actuar de la dirección provincial?

El gran problema que tiene la dirección provincial es que desconoce los problemas y la idiosincrasia de los municipios y quiere imponer su criterio para actuar desde la distancia y así es muy difícil acertar. Desde el despacho de San Telmo o de la Plaza del Punto no se puede estar al día de lo que ocurre en cada pueblo, saber sus problemas y saber qué es lo mejor. Eso lleva a dejarse guiar por los intereses de terceros y a no contar con los que ostentan con la representación del pueblo que son los que tienen la confianza de los ciudadanos. Almonte es el cuarto municipio con más votos del Partido Popular de la provincia y es una falta de respeto, a tres años visto de las próximas elecciones, malear, manipular e intentar imponer un criterio en la dirección local distinto al sentir del pueblo. No tiene sentido lo que han hecho. Ha sido una falta de respeto al grupo municipal y a los 3.600 votantes y sobre todo cómo se ha hecho, de malas formas y alterando todos las formas democráticas. Hemos entendido que no podíamos estar representando a un partido que en teoría existe para hacer posible la democracia e internamente impone criterios muy lejos del sistema democrático español y muy cerca de otros como el venezolano.

¿Cómo afectaba la forma de actuar de la dirección del partido en vuestra labor diaria como concejales?

Nuestra labor no era solo asistir a plenos, sino también atender a los colectivos y a los ciudadanos y estar encima de los problemas de los vecinos. En ese sentido, en todos los eventos importantes como la moción de censura que se inició, el incendio de Doñana o la Saca de las Yeguas han querido poner un criterio sin tener en cuenta a los representantes locales. Han ido en contra de lo que defendíamos, no sé si por desinterés de la dirección provincial o por intereses personales de algunos. La dirección ha tenido por ejemplo reuniones con los asociaciones de ganaderos pasando por encima de nosotros. Han actuado de forma prepotente y desvergonzada, en especial el presidente, Manuel Andrés González.

¿Es Manuel Andrés González el responsable de esta situación?

El máximo responsable de todo esto tiene nombres y apellidos y es Manuel Andrés González. Además esto es extensible a la mayoría de pueblos de la provincia de Huelva. Existe una desconexión entre los municipios y la dirección provincial que preside Manuel Andrés González, que tiene sometidos a un aislamiento a los pueblos. En Almonte no había problemas y lo ha creado. Ha creado división y ha generado un problema gordo donde no lo había. Como partido no puedes poner trabas a tus representantes en un municipio.

¿En qué situación quedáis los concejales que habéis dimitido?

De momento hemos presentado la renuncia al acta de concejal y estamos pendientes de la resolución definitiva del recurso que interpusimos. Nosotros recurrimos el acto congresual y la convocatoria del congreso que fue en julio. El 2 noviembre renunciamos al acta de concejale a las cuatro y media de la tarde y a las seis de la tarde recibimos una resolución del comité de derechos y garantías desestimando en primera instancia la impugnación al congreso, pero sin resolver el recurso. Hemos recurrido la vulneración de una serie de artículos y derechos fundamentales y resuelven por temas que no tienen nada que ver con el recurso, y lo hacen de una forma bochornosa, sin entrar en las cuestiones concretas del recurso. Lo único que han hecho es poner el discurso que Manuel Andrés González iba a dar tras conocer nuestra renuncia.

¿Qué sensación tiene después de todo lo ocurrido?

Tenemos un partido que no garantiza que se cumplan los principios constitucionales ni fundamentales de transparencia de sus afiliados. En el recurso denunciamos que no teníamos el censo de afiliados con derecho a voto, porque sabemos que los que votaron en su día en el congreso al que ahora es presidente local del partido no tenían derecho a voto y es algo que no han tratado.

¿Cómo ve el futuro del PP en Almonte y la provincia?

El futuro es muy malo. Se supone que estamos en una organización que se rige por el principio de asociacionismo para conseguir cuantos más apoyo mejor y resulta que la dirección se basa en dividir, imponer, no respetar y violar las leyes para hacerse con el poder. Almonte es un ejemplo y seguro que hay más pueblos que harán lo mismo. Es evidente la ruptura en Huelva capital por ejemplo y en otros sitios y los problemas no se resuelven, sino que aumentan. Tenemos un presidente que no se interesa por los problemas de los pueblos. Es una persona que ha reconocido que no tiene tiempo para reunirse con el grupo municipal de Huelva capital, por ejemplo, así que él sabrá con quién se reúne.